Un trato pasa por muchas manos antes de convertirse en dinero en el banco. En cada paso alguien tiene que acordarse de hacer algo: aprobar, avisar al cliente, dar seguimiento, cobrar.
Este flujo sigue cada trato de punta a punta:
Cotización → Aprobación → Envío al cliente → Anticipo → Servicio → Cobranza
Aprobaciones que llegan solas
Cuando hay que aprobar una cotización, la solicitud llega directo al correo de quien decide, con los archivos ya listos (el Excel y el PDF armados y juntos). Quien aprueba no tiene que ir a buscar nada.
Recordatorios que salen solos
Todos los días, a la misma hora, un proceso revisa los pagos pendientes, prepara los recordatorios, los envía por correo y deja registro de que se mandaron. Así ninguna cuenta se queda pendiente por descuido.
El resultado
Nadie tiene que acordarse de revisar quién debe o a quién le toca aprobar. El sistema lo hace por ellos, todos los días, a la misma hora.
Si en tu negocio el cobro depende de la memoria de alguien, escríbeme por WhatsApp.